miércoles, 4 de marzo de 2009

La nueva redacción del estándar del año 1.993 constituye una mejora considerable con respecto a las de los años 1.887 y 1.980. Y si bien podría haberse mejorado aún más, pues quedan lagunas importantes, supone en cualquier caso un importante avance con respecto al estándar anterior.


Todas las razas caninas poseen una serie de características generales comunes, y otras específicas de cada raza que son las que les distinguen entre sí y determinan el "tipo". ¿Qué características determinarán el "tipo" del San Bernardo? Las que se refieren a su aspecto general, las que fijan la cabeza y la expresión, las que determinan su estructura y las que señalan las manchas obligatorias de color.



Aspecto general:

El San Bernardo es el más majestuoso, poderoso e imponente de todos los perros. Es un gigante que impresiona por su potencia y nobleza. Típico perro de socorro y trabajo, está dotado de gran resistencia y fuerza hercúlea. Su osamenta es la más fuerte de toda la especie canina.

El estándar en su aspecto general dice: "gran talla, cuerpo vigoroso, robusto, armónico y musculoso con una imponente cabeza y expresión de atención en la cara".

La talla mínima exigida al San Bernardo es de 70 cm para los machos y de 65 para las hembras.

Por primera vez en la historia de la raza el estándar habla de una altura máxima para los machos de 90 cm y de 80 cm para las hembras, si bien puntualiza rápidamente que los ejemplares que sobrepasen esta altura máxima no deberán penalizarse siempre que su aspecto general sea armónico y su movimiento correcto.

A este respecto debo indicar que comparto la opinión de aquellos especialistas de la raza que opinan que fijar una altura máxima para el San Bernardo es un grave error.

Como si el estándar quisiera rectificar su error a la hora de señalar los máximos de altura, se apresura a aclarar que los ejemplares que sobrepasen dichos máximos no deberán penalizarse si son armónicos y se mueven correctamente. Debemos señalar que no era necesario esta observación pues, en su apartado general, ya exige que todo ejemplar sea armónico y, en su apartado sobre el movimiento, que camine correcto, con lo que cualquier ejemplar que no cumpla estas dos condiciones debería penalizarse independientemente de su altura.

Comparto la opinión de aquellos jueces especialistas que afirman que al San Bernardo, en las exposiciones de belleza, hay que juzgarle desde el punto de vista de su funcionalidad. El San Bernardo es un perro que debe andar kilómetros, desenterrar de la nieve a las víctimas y tener la fuerza necesaria para llevarlas al refugio o sacarlas del peligro. El San Bernardo se diferencia de otras razas de salvamento en que a éstas las llevan al lugar del siniestro en medios mecánicos, las hacen olfatear en busca de las víctimas y cuando las encuentran son los instructores los que las socorren y las transportan al refugio. el San Bernardo debe tener la fuerza y estructura necesarias para hacer él solo todo este trabajo y creo que estaremos todos de acuerdo en que, cuanto más altura y más potencia, mayor facilidad tendrá para realizar su tarea.

En mi opinión, un San Bernardo de 70 cm a la cruz difícilmente dará la imagen de "imponente" que pide el estándar cuando se refiere a las generalidades del cuerpo ni tendrá la fuerza y estructura que precisa para realizar su trabajo.

Ahora bien, altura por encima de todo, tampoco.

Uno de los mayores logros del nuevo estándar es que señala con claridad las proporciones más importantes de un San Bernardo para que podamos considerarle armónico.

Las relaciones entre su altura a la cruz y su longitud del tronco, entre su altura a la cruz y profundidad de pecho, entre su profundidad de pecho y longitud de la patas delanteras, determinarán si el ejemplar es o no armónico.

¿Cómo se obtuvieron estos parámetros para determinar las proporciones ideales? El maestro (Dr. Antonio Morsiani) seleccionó a un grupo de San Bernardos excelentes, tanto en sus diferentes partes como en conjunto y procedió a sus mediciones. Con todos los datos en la mano hizo los estudios estadísticos y llegó a unas conclusiones.

Es obvio decir que las cifras y proporciones que obtuvo corresponden al San Bernardo ideal, esa quimera que todos tenemos en nuestra mente y que nunca veremos reflejada en la realidad. El San Bernardo perfecto no existe.

De estas proporciones obligatorias se desprenden claramente dos circunstancias importantes que afectan fundamentalmente a su aspecto general y estructura:

1. El perro de San Bernardo es un 20% más largo que alto. Es lo que quiere decir el estándar con la relación 5 : 6, es decir, 5 para la altura y 6 para la longitud.

2. La profundidad del pecho deberá ser aproximadamente el 45% - 50% de su altura a la cruz, lo que obliga a patas largas. Es decir, el San Bernardo no es un perro paticorto, circunstancia que suele darse con mucha frecuencia en los ejemplares de poca altura.

Cabeza:

En la cabeza del San Bernardo es donde, según mi opinión, se fundamenta el "tipo" de la raza. Debe ser, como todo el cuerpo, fuerte e imponente. Un San Bernardo con una estructura corporal excepcional pero con una cabeza mediocre nunca podrá ser un campeón. El hocico es fundamental; suele ser corto y no se afina. La profundidad de la vertical en la raíz del hocico debe ser mayor que su longitud. El puente del hocico es recto. El stop debe estar fuertemente marcado. Los belfos de la mandíbula superior deberán estar fuertemente desarrollados, no cortados abruptamente, sino que van formando un bello arco en el borde inferior. La trufa de color negro.
En cuanto a la forma del ojo, el nuevo estándar ha introducido una importante variación respecto al anterior, hasta ahora el ojo del San Bernardo tenía una forma romboidal determinada por los dos ángulos normales del ojo, un pliegue angular superior y un pliegue angular inferior.

Pues bien, ahora dice: "está permitido un pequeño pliegue...", cuando anteriormente decía: "los párpados deberán formar un pliegue...". El cambio es importante pues afecta a la expresión del San Bernardo.

En cuanto al color de los ojos, antes se pedía que fueran de color marrón oscuro, cuanto más oscuro mejor. el actual estándar dice: "podrán ser de color marrón oscuro hasta color avellana".

Las orejas deben estar en proporción al tamaño de la cabeza, de inserción alta y fuertemente desarrolladas. Deben contribuir a dar a la cabeza una apariencia más ancha e imponente.

La mordida deberá ser en tijera o pinza, si bien se permite un ligero prognatismo inferior siempre que los incisivos se toquen. Se tolera sin penalizar la ausencia de los premolares PM1.

La configuración de la cabeza, el hocico, los belfos, los ojos y la perfecta colocación de la misma determinan en su conjunto la expresión del San Bernardo.

La cabeza del San Bernardo viene caracterizada por la convergencia de los ejes cráneo faciales. ¿Qué es la convergencia? Para explicarla es imprescindible conocer los siguientes términos:

• Nasion: Punto de unión del hueso nasal con el hueso frontal.

• Inion: Vértice de la protuberancia occipital extrema.

• AB: Eje longitudinal superior del cráneo.

• AC: Eje longitudinal superior del hocico.

• Longitud de la cabeza: Del inion al punto superior anterior de la trufa.

• Longitud del cráneo: Del inion al nasion.

• Longitud del hocico: Del nasion a la trufa.

La convergencia ideal del San Bernardo es aquella en que los ejes cráneo faciales se cruzan en el inicio de la trufa. El ángulo que forman ambos ejes es de 165º

Proporciones importantes de la cabeza:

• La cabeza deberá tener una longitud total de 37% de la altura a la cruz.

• Su anchura, medida en los pómulos, deberá ser el 24% de la medida a la cruz.

• La anchura del cráneo es igual a la anchura de los pómulos.

Una vez definidas la longitud de la cabeza (37% de la medida a la cruz) y su anchura (24% de su medida a la cruz), veamos la cabeza en su perfil lateral. La cabeza se compone del hocico y el cráneo. Para que un ejemplar sea considerado armónico, la proporción entre la longitud de la cabeza, la longitud del hocico y la del cráneo tiene que ser la siguiente:

• La longitud del cráneo deberá ser el 64% de la longitud total de la cabeza.

• El dato anterior obliga a que el hocico sea el 36% de la longitud de la cabeza.

Dicho de otra forma: Si dividimos la longitud de la cabeza en tres partes iguales, la longitud del hocico es ligeramente superior a un tercio, siendo la longitud del cráneo ligeramente inferior a los dos tercios. Podríamos simplificar diciendo que el hocico es aproximadamente un tercio y el cráneo dos tercios.

Ya tenemos definidas las proporciones entre longitud total de la cabeza, longitud del hocico y longitud del cráneo, en función a la altura a la cruz del ejemplar. Conviene ahora recordar que dada la longitud del hocico, su profundidad, medida en la raíz, es el doble.

Nos queda definir la forma que en su aspecto lateral tienen los belfos. Mediante la convergencia de los ejes cráneo faciales, hemos definido el perfil lateral del cráneo, pues bien:

• El radio de curvatura de los belfos es el mismo que el radio de curvatura del cráneo.

Veamos ahora la cabeza en su perfil frontal. ¿Qué anchura debe tener el hocico?

• La anchura del hocico debe ser un tercio de la anchura de la cabeza.

No hay que olvidar que el estándar exige que el hocico sea uniformemente ancho. Esto quiere decir que debe tener la misma anchura desde su raíz hasta su extremo, lo que obliga:

• Al paralelismo de sus caras laterales.

Por cierto, este paralelismo obliga a que los dientes incisivos del ejemplar estén colocados en línea recta.

Aquí están resumidos los parámetros fundamentales de la estructura ósea de la cabeza. Por supuesto que el juez no va a medir en el ring la altura del ejemplar y se va a sentar en la mesa a calcular las demás variables. Es el ojo del juez, del especialista, acostumbrado a juzgar, el que rápidamente viendo el aspecto general del ejemplar comprobará si es o no armónico, que esté compensado en todas sus partes y en su conjunto.

El estándar nos exige que el ejemplar sea armónico, que esté compensado en todas sus partes, pero no nos dice en qué consiste esa armonía. Los poquísimos datos que determina, los refiere a la altura y a la longitud del cuerpo. Olvida que el San Bernardo tiene tres dimensiones: largo, ancho y alto. Para que un ejemplar esté compensado en todas sus partes, a diferentes alturas deben corresponder diferentes longitudes y diferentes anchuras. cuanto más alto sea el ejemplar, su cabeza deberá ser más grande en sus tres dimensiones.

Expresión:

El anterior estándar decía, en su apartado de aspecto general: "...cabeza poderosa y aspecto muy inteligente. En los ejemplares con máscara oscura la expresión puede parecer más austera, pero nunca reflejar maldad".

En el actual dice a este respecto: "... imponente cabeza con expresión de atención en la cara". Me imagino el rostro de sorpresa que pondrá quien, ante un ejemplar, quiera buscarle esa expresión de atención en la cara.

En el apartado referente a los ojos, el anterior estándar decía: "son de tamaño medio, marrón oscuro, expresión inteligente y amigable".

El actual dice: "...de color marrón oscuro hasta avellana, expresión amable".

Sirva todo lo anterior para decir que, en mi opinión, la expresión del San Bernardo merecía un trato mucho más detallado que el concedido en el actual estándar. Si preguntásemos a cualquier persona no entendida sobre el San Bernardo, nos diría que es un perro muy alto, de gran cabeza y con una expresión llena de bondad, inteligencia y dulzura.

Creo que es un gravísimo error del actual estándar la escasa atención que le ha dedicado a una característica fundamental de la raza. En mi opinión, la expresión del San Bernardo, característica fundamental de la raza, debe indicar nobleza, dignidad, suma afabilidad, gran inteligencia, conciencia de su propia fuerza y sumo amor al hombre.

Las hembras tienen una expresión más dulce y delicada que los machos.



Estructura:

Otra mejora importante del actual estándar es la nueva redacción del apartado correspondiente al cuerpo. Ya se habla de caja torácica con costillas bien arqueadas. Brazos de igual longitud o ligeramente más cortos que la escápula. Ángulo entre la escápula y el brazo. Metacarpos verticales vistos de frente o ligeramente oblicuos si se ven de forma lateral. Y así un largo etcétera que determinan mucho mejor la diferentes partes del cuerpo.

Desde un punto de vista general, la estructura del San Bernardo debe mostrar características funcionales. todo su conjunto estructural debe aunarse hacia su justo centro de gravedad. Si éste se desplaza hacia delante o hacia atrás, el animal se resiente en su desplazamiento, resistencia y rendimiento en su trabajo.

Su musculatura debe estar acorde con su tamaño y hueso. El pecho debe tener profundidad y estar bien desarrollado, condiciones indispensables para su trabajo en alta montaña. Nunca debe sobrepasar la altura de los codos.

Un San Bernardo debe evidenciar características de equilibrio, parada y sustancia.


Movimiento:

Por primera vez en nuestro estándar se habla del movimiento del San Bernardo, pidiéndose que sea armónico, de pasos largos y con empuje del tren posterior, como corresponde a un perro de trabajo en la alta montaña, Los miembros anteriores y posteriores deben apoyarse al andar en línea recta.



Manchas obligatorias de color:

De color blanco deben ser: el antepecho, las patas, la punta de la cola, la caña nasal y la banda frontal. Es deseable un collar blanco y una máscara oscura simétrica.

Creo interesante indicar que no deberán penalizarse los ejemplares con máscara asimétrica o sin máscara, si bien ante dos ejemplares de similares virtudes, deberá premiarse siempre al ejemplar con máscara simétrica.

Defectos:

Por primera vez en la historia de la raza el estándar indica los defectos que descalifican a un ejemplar. Hasta ahora, cada juez podía tener sus particulares caprichos. A partir de 1.993 a un ejemplar sólo podrá descalificársele si es portador de alguno de los siguientes defectos:

• Color de pelo completamente blanco o completamente marrón rojizo.

• Otros colores de pelo.

• Ojos de color azul.

• Los machos deberán tener los dos testículos visibles, de apariencia normal y completamente descendidos en el escroto.

D. Julián Hernández Luís



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